Es la pregunta que se hace casi todo opositor al empezar. La respuesta honesta es que no hay una cifra mágica: depende del temario, del tiempo que tengas cada día, de tu punto de partida y de lo que falte para el examen. Lo que sí podemos hacer es organizar ese tiempo para que rinda de verdad.
Constancia antes que maratones
Estudiar un poco todos los días suele funcionar mejor que darse grandes atracones el fin de semana. La memoria se refuerza con repasos frecuentes y espaciados, y un hábito diario es más fácil de mantener durante meses.
Calcula hacia atrás
Parte de la fecha del examen y reparte el temario en semanas. Deja siempre margen para repasar y para hacer tests: la última etapa debería ser casi entera de repaso.
Bloques cortos y con objetivo
En lugar de «estudiar toda la tarde», márcate objetivos concretos: «hoy, artículos 1 a 5 de la Ley 40/2015 y su test». Trabajar por bloques con pausas breves ayuda a mantener la concentración.
Repasa y ponte a prueba
Leer no es lo mismo que recordar. Después de cada bloque, intenta explicarlo sin mirar, usa una regla mnemotécnica y haz un test. Los fallos te dicen exactamente qué repasar.
Cuida el descanso
Dormir bien, moverse y desconectar algún rato forman parte del plan. Un horario que no puedes sostener acaba abandonándose.
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